Texto y fotos: Hugo Rodríguez.
De las recientes incorporaciones que
Nikon ha efectuado a su gama de digitales, sobresale por encima de todas
la flamante D1X. Pero la D1H, versión "hiperrapida" de
la famosa D1, también tiene prestaciones muy interesantes por ofrecer
aunque, que duda cabe, su hermana la D1X acapara la mayoría de
las miradas.
El cuerpo
Si comparamos las especificaciones sobre
el papel, las diferencias entre la D1 y la D1H son pequeñas, pero
útiles y efectivas: mayor velocidad en ráfagas, mejor pantalla
TFT, mejor previsualización y gestión de las imágenes
desde la propia cámara, mejor pantalla de enfoque, más ajustes
personalizados, software de captura incluido con la cámara y algún
detalle más.
Lo que no ha cambiado en absoluto es el cuerpo, que continua siendo el
mismo magnifico diseño de la D1, casi totalmente construido con
magnesio que, según parece, mejora no solo la protección
contra golpes y demás, sino también el aislamiento de la
electrónica de radiaciones externas sobre todo de los teléfonos
móviles, algo que parece preocupar a algunos profesionales del
reportaje. Las dimensiones, peso, y disposición de los botones
continua siendo exactamente igual, que considero muy acertado, ya que
facilita mucho la migración de usuarios hacia los nuevos modelos.
Por
último, en la D1H y D1X se garantiza la total compatibilidad con
los nuevos objetivos de la gama G, aunque se supone que la D1 no debe
presentar problemas de ningún tipo con éstos.
Lo que si ha cambiado, aparte de las nuevas funciones y prestaciones,
es la pantalla TFT, que pasa de tener 114.000 píxels en la D1 a
130.000 en la D1H (un 14% más), lo que lógicamente mejora
la visualización de fotos en la propia cámara.
Mejoras del sistema
Aunque en principio no parece haber más
mejoras entre la D1 y la D1H, si se miran con detenimiento, existe un
respetable número de pequeñas mejoras que hacen de la D1H
no sólo más rápida, también es más
compatible, más fácil de usar, más versátil
y más completa.
Nos
centraremos únicamente en la parte digital ya que en la puramente
fotográfica no hay cambios. Lo más llamativo es la velocidad
de las ráfagas, que alcanza los 5 fps, tanto en modo TIFF como
en JPEG, y que se ha conseguido gracias a un buffer o memoria intermedia
de gran capacidad y velocidad. El máximo numero de disparos consecutivos
en ráfagas es de 40 disparos mientras la tarjeta CompactFlash tenga
suficiente capacidad (512 Mb o 1Gb). Esta es la característica
que mejor define el tipo de usuario al que va destinada la D1H: el profesional
de acción, llámese deportes, actualidad, naturaleza o cualquiera
de las facetas de este tipo. Asimismo, se han reducido los tiempos necesarios
para almacenar las imágenes en la tarjeta y por lo tanto la disponibilidad
del obturador para nuevos disparos.
El CCD tiene las mismas dimensiones y el
mismo número de píxels que la anterior D1 (23,7 x 15,6 mm
y 2,66 millones de píxels efectivos). El tamaño de la imagen
resultante es por tanto igual (2000 x 1312 píxels), suficiente
para conseguir copias impresas a un tamaño de 11 x 17 cm y una
resolución de salida de 300 ppp. No tiene una calidad de las de
"tirar cohetes", pero tampoco va destinada a crear copias de
exposición, sino a medios de difusión rápidos, donde
normalmente no se pide tanta calidad. Si la resolución de salida
es de 200 ppp,
el tamaño de la copia impresa es de 17 x 25 cm mientras que si
reducimos la resolución hasta los 72 ppp (típica de periódico),
el tamaño alcanza los 46 x 70 cm. Para llenar una doble pagina
(A3, 42 x 29 cm) de revista, la resolución de salida será
de 110 ppp, muy justa, y para una pagina simple (A4, 21 x 29 cm) la resolución
de 170 ppp es a menudo suficiente.
Gracias a un diseño del CCD similar,
aunque totalmente renovado, la fidelidad de color y el ruido se han reducido
con respecto a la D1 original. Además ahora ofrece la posibilidad
de elegir entre dos modos de color en función del espacio cromático
del entrono informático que se vaya a utilizar: sRBG y Adobe RGB.
Lo que no ha mejorado en absoluto es el tamaño del sensor, muy
similar al formato APS, que aumenta la distancia focal 1,5 veces aproximadamente
y obliga a utilizar objetivos de menor focal para conseguir el equivalente
al formato 35mm. Lo peor de todo aparece al usar angulares, ya que para
conseguir un 24 o un 20 mm hacen falta un 16 y un 13 mm (respectivamente).
Desconozco las razones que llevan a los fabricantes a solucionar estos
problemas lanzando nuevos, mejores (y bastante mas costosos) angulares
y no a fabricar sensores CCD de las mismas dimensiones que un negativo
estándar o, alternativamente, sistemas ópticos correctores
de focal, como es el caso de Contax. Lo que está claro es que no
es el camino a seguir; una cámara digital basada en un cuerpo de
paso universal y sus ópticas debe tener un CCD del mismo tamaño.
Por otro lado, el balance de blancos TTL es ahora un sistema mejorado
y más adaptable, consiguiendo una precisión optima en la
mayoría de ocasiones.
El control de la exposición casi no ha variado con respecto a la
D1: el mismo sistema matricial 3D basado en el mismo sensor de la F5 (RGB
de 1005 píxels) y nuevos algoritmos de control de la exposición.
Software
También se han incorporado mejoras
al software de la D1H que permiten mejorar su operatividad, como por ejemplo
la elección del idioma: inglés, francés, alemán
y japonés (el español brilla por su ausencia...) y bastantes
funciones personalizables.
Cuando se utiliza la propia cámara para visualizar las imágenes
almacenadas, se puede efectuar zoom sobre alguna parte de la imagen, así
como desplazarse por ella, todo ello de forma muy rápida y cómoda.
Todos los ajustes de la parte digital se realizan a través de la
pantalla TFT, como pueden ser la resolución, la compresión
del archivo de salida, balance de blancos (temperatura de color) o el
histograma.
Un nuevo algoritmo de compresión sin pérdida de las imágenes
cuando se utiliza el modo RAW permite reducir el tamaño de las
imágenes entre un 50 y un 60% en la tarjeta. Los micro discos duros
de IBM se pueden utilizar ahora además de las usuales tarjetas
CompactFlash.
El software de captura Nikon View (en su versión 4) es ahora parte
integrante del kit, a diferencia de la D1 en la que se tenía que
adquirir por separado. Este software permite transferir y ver las imágenes
almacenadas en la cámara conectándola directamente al ordenador
utilizando una conexión Firewire (IEEE 1394). La transferencia
de imágenes es bastante rápida, y eso ayuda a que el tiempo
de espera sea bastante corto. Una vez se han transferido todas las imágenes
se pueden ver en miniatura (thumbnails) o a plena pantalla, junto a todos
los datos relativos a cada una (velocidad, diafragma, modo de exposición,
y una larga lista de datos). El que sigue siendo opcional es el Nikon
Capture 2, programa que incorpora las funciones del anterior, además
de permitir el control de la D1H casi en su totalidad y la manipulación
de la imagen.
Conclusión
La verdad es que la Nikon D1H es
una cámara digital con una cantidad de prestaciones abrumadora:
la lista de funciones y ajustes diferentes requeriría de un artículo
muy extenso para realizar un análisis exhaustivo. Aunque la evolución
lógica de la D1 es la D1X, la opción D1H es una buena idea
ya que exprime las posibilidades de este tipo de cámaras y mejora
principalmente uno de sus puntos débiles, la rapidez, sobre todo
en su almacenamiento. En el apartado negativo, el pequeño CCD es
una de las escasas críticas que se le pueden hacer, junto a la
escasa duración de la batería, que por otro lado se carga
en un tiempo record.
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